La investigadora, que presentó en el Congreso su trabajo “Permitido reír, estamos en clase”, se refirió también a las reticencias de los docentes a aplicar el humor en sus clases, porque creen que pueden perder el control de los alumnos.
Sin embargo, precisó, cuando éstos últimos se dan cuenta de que riéndose pueden trabajar y les favorece su aprendizaje “inmediatamente empiezan a disfrutar”.
En el foro, que se celebró en el escenario de la Universidad de Alcalá de Henares, en las proximidades de Madrid, se presentó también un seminario sobre gelotofobia, que investiga el temor a reír que experimentan algunas personas.
Además, se presentaron distintos trabajos sobre como puede mejorar la convivencia y el aprendizaje de los presos con propuestas de humor, una actitud que también favorece a las relaciones sociales de las personas mayores.
El Congreso sirvió además para presentar las investigaciones del profesor japonés Yoji Kimura, estudioso del humor y quien trabaja en la “máquina de la risa”.
El aparato trata de evaluar cuánto disfruta una persona al reír, así como descubrir la actitud de una persona por su tipo de sonrisas.