dejan títere con cabeza. Las anécdotas, las referencias literarias, como la que describe las tertulias en las que participaba Virgilio Piñera, al que Arenas le atribuye en El color del verano, la escena de “los poemas efímeros”, los cuales tras ser leídos eran quemados. En realidad, quien hacía eso era Daniel Sakuntala, no Virgilio Piñera.
La novela es un fresco de la sociedad cubana de los años sesenta y setenta, cuando el castrismo se consolidaba, era más intolerante que nunca y la juventud, más rebelde, irreverente y desafiante. Entre los momentos más impactantes del libro está el relato donde Daniel, ya en prisión, conoce los detalles de la muerte del escritor Nelson Rodríguez, que fue fusilado por el régimen.
El retrato hablado que describe Sakuntala la Mala contra la Tétrica Mofeta, traza también el perfil del mundo homosexual de La Habana, con sus personajes extravagantes y la perenne persecución de la policía política.
El libro está estructurado de una manera original y práctica. Las conversaciones dan paso a una trascripción particularmente sustanciosa de un diálogo telefónico entre Sakuntala y Reinaldo Arenas. Luego, en un Epílogo, se incluye una obra de teatro en la que intervienen algunos de los personajes del libro, para finalmente dar paso a un apéndice, que contiene las “escenas cortadas” que el propio Sakuntala le pidió a Daniel que no diera a conocer.
Sakuntala la Mala contra la Tétrica Mofeta, es uno de esos libros que realmente hay que leer.