Escándalos a nivel internacional que involucran las antigüedades griegas, egipcias y romanas han afectado importantes museos norteamericanos como el Ghetty, el Metropolitan y el Carlos, entre otros. Muchos se vieron en la necesidad de entregar piezas de sus respectivas colecciones. En un momento, las aduanas norteamericanas dejaban entrar este tipo de artefactos sólo tras minuciosos estudios de “provenance”.
En la American Internacional Fine Art Fair se vieron dos galerías de reconocida trayectoria. La alemana Numisart deleitó con un par de estatuillas canosanas en terracota del siglo III AC y un cráter de Paestum del siglo IV AC. El Doctor Jerome Eisenberg (Royal Athena Galleries, Londres y Nueva York) nos maravilló con un cráter ático a cargo del “Pintor de Nápoles”, c. 450 AC y por añadidura una expresiva diosa griega con velo del período helenístico.
Las subastas recientes de maestros europeos en Christie’s y Sotheby’s establecieron que este segmento de las artes es siempre refugio seguro durante ciclos económicos adversos. Una figura bien recibida tanto en Nueva York como en Londres es Lucas Cranach, padre. De su autoría –con taller- la galería Lawrence Steigrad ofreció un pequeño pero imponente retablo El martirio de Santa Bárbara (c. 1510).
Dos figuras de primer orden del siglo XX estadounidense se vieron bien representadas en la AIFAF: Louise Nevelson y Andrew Wyeth. Tras la reciente defunción de este último, sus delicadas estampas de los paisajes y la vida estadounidense, complejas en su minimalismo, virtuosas en el uso de la acuarela y la tempera, de
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