En aquella época, Ife era una ciudad-Estado poderosa, cosmopolita y rica al ser una encrucijada del comercio africano.
Ife desarrolló entonces una tradición escultórica muy naturalista en diversos materiales como la piedra, la terracota, el latón y una aleación de cobre, para crear con ellos un estilo que no se parece a ningún otro de la época en el continente africano.
Según explicó a Efe Christopher Spring, comisario de la exposición, la diferencia entre el arte de Ife y al arte más conocido de otras regiones como Benin, estriba en la personalización de las esculturas de manera que cada rostro representado tiene unas caracterizas individuales que lo diferencian de los otros.
Varias cabezas de terracota llevan estrías que pueden constituir marcas culturales, posiblemente algunas de ellas de grupos externos a aquel reino.
Cabezas casi de tamaño natural en una aleación de cobre, “un material muy difícil de trabajar”, explicó Spring, y otras de mujeres con atributos y diversos adornos reales, podrían estar asociadas con los rituales de acceso al trono o de coronación de los gobernantes de las ciudades-Estado yorubas leales a Ife.
“Esos rostros se han convertido en auténticos iconos que aparecen en sellos y otras reproducciones como un símbolo no sólo de Ife, sino de toda la cultura y tradición africanas”, sostuvo Spring.
En la actualidad, Ife sigue siendo un importante centro espiritual y religioso y algunas de sus arboledas sagradas y sus santuarios siguen en uso y en ellos se siguen llevando a cabo ritos relacionados con la religión del pueblo yoruba.