En Internet hay una constante batalla por sacarle más jugo al tiempo. Eso que antes llamábamos tiempo libre y ahora limitamos a la hora de dormir. De un lado están las fuentes de información y vías de comunicación que tanto bien han hecho, y del otro los medios de conexión que empleamos con adicción. Realidad que las grandes firmas tecnológicas continúan alimentando.
“Es normal que la tecnología avance y con ella los medios de comunicación”, comentaba Tony Craig, director de Watch on-line, un grupo que vela por el buen uso de la red. “Incluso que una empresa quiera sobresalir con nuevos medios. Ellos se benefician y nosotros los usuarios también. Lo que me preocupa es la manera alarmante que usamos esas vías y como nos induce a vivir como humanos robotizados, sin mayor interés que comunicarnos fríamente a través de cualquier aparatito”.
Párese en una esquina cualquiera del centro de la ciudad o a la entrada de un centro comercial tipo mall. Cuente hasta diez personas que pasen frente a usted. Probablemente, siete de ellos llevan un teléfono móvil y cinco de ellos lo están usando de alguna manera, sea conversando, leyendo un mensaje o contestando alguno. Incluso buscando información on-line, leyendo las noticias o tal vez chateando. Imagen que igualmente presenciaríamos si pudiéramos mirar el interior de las casas a través de las paredes.
Dos vías imperantes son Twitter y Facebook. Dos medios que incluso han revolucionado la manera que nos comunicamos. El primero nos permite comunicarnos y mantenernos al tanto de un suceso determinado, sea aquí en casa o al otro lado del Planeta; y el segundo nos une en una especie de club familiar que semeja a las reuniones de amigos que cada día hacemos menos. Servicios similares que encontramos en Digg y
...