Más de cien obras del puertorriqueño Rafael Ferrer conforman la primera retrospectiva dedicada a este artista en el Museo del Barrio de Nueva York.
La muestra titulada Retroactivo: El trabajo de Rafael Ferrer estará disponible hasta el 22 de agosto e incluye sus trabajos en pintura, dibujos, escultura, así como algunas instalaciones.
Ferrer, de 77 años, comenzó a pintar a los 19 cuando se desempeñaba como percusionista. “Me di cuenta de que como músico, uno no toca lo que a uno le gusta, sino el reclamo popular. Pero en el arte, podía escoger, podía controlar todo y si lo aceptaban o no, era secundario y esto lo aprendí del pintor español realista Eugenio Fernández Granell, que se exilió en Puerto Rico”, explicó durante una entrevista con la agencia de noticias Efe.
Artista autodidacta, pintor figurativo, Ferrer asegura que en la pintura ha encontrado “un sentido de ser” y al mismo tiempo “un espacio para ser libre dentro del mundo llamado normal, donde uno puede tener privacidad y la capacidad de ser inventivo”.
Ferrer no se identifica con un movimiento concreto, pero reconoce la inspiración de Pablo Picasso, Juan Gris, Henri Matisse y Julio González.
“Lo que aprendí de ellos es que uno hace de todo”, comentó Ferrer, cuyas obras han sido adquiridas por el Museo Metropolitano de Arte, el Museo de Arte Moderno en Nueva York y el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago y también forman parte de la colección permanente del Museo del Barrio.
La vida en el Caribe y sus colores están presentes en la obra de Ferrer, como lo atestiguan varias de las piezas en esta exhibición, algunas de ellas producto de los doce años que vivió al norte de la provincia de Samaná, en la República Dominicana.