The Man Who Eats His Fingers (El hombre que se come los dedos).
Por Antonio Sánchez Solís Efe
Seres deformes, almas atormentadas, dolor y miedo: esos son los seres que pueblan la exposición que el rockero y pintor Marilyn Manson presenta en Viena y que supone la primera presentación de su obra plástica en un museo.
Con el tan “mansoniano” título de “Genealogías del dolor”, el músico estadounidense presenta en el Kunsthalle de la capital austríaca una selección de 21 acuarelas en las se regocija con sus temas habituales: el horror, el sufrimiento, el miedo y la deformidad.
En declaraciones a la radiotelevisión pública austríaca ORF, Manson aseguró que es “un regalo” poder inaugurar su primera muestra en un museo en Viena, cuna artística de Egon Schiele, uno de los pintores por los que el músico afirma sentirse inspirado.
El autor de “Antichrist Superstar” hace ya tiempo que encontró en la pintura una nueva manifestación creativa en la que expresar su particular visión del mundo.
“La pintura se han convertido para mí en una expresión artística tan importante como la música”, llegó a afirmar durante su visita a Viena.
La exposición, que estará abierta al público hasta el 25 de julio, es una transferencia al lienzo de las imágenes grotescas tan habituales en su música.
A través de trazos finos y colores fuertes, Manson crea personajes de contornos difuminados que, pese a su grotesca apariencia, se presentan desnudos y desamparados ante el observador.
Las heridas, principalmente en zonas sensibles del cuerpo, son frecuentes en estas criaturas y una clara manifestación del miedo humano al dolor.
Respecto a esa particular obsesión, Manson se refirió a Sigmund Freud y al psicoanálisis del que dijo: “insiste en decirle a la gente que muchas de sus particularidades y fantasías que les convertirían en artistas son negativas o enfermizas”.
“Cojamos a un artista cualquiera de la historia. Cada uno podría ser declarado
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