Cuadro de Paul Klee titulado “Verfluchende Frau”, de 1939.
Por Joaquín Rábago Efe
Una exposición en Suiza reúne por primera vez a dos grandes artistas de la misma generación cuyas personalidades no podrían ser más antitéticas: el español Pablo Picasso (1881-1973) y el suizo alemán Paul Klee (1879-1940).
El lirismo y el misterio, unidos a la inclinación a la sátira y a la ironía de la obra de Klee contrastan poderosamente con la sensualidad y el carácter dramático de la pintura Picasso, a cuya atracción resultaba difícil resistirse, como reconoció el propio Klee al señalar la importancia de estar siempre vigilante para evitar su influencia, aunque fuera involuntaria.
“Es una personalidad muy fuerte, y ocurre que uno adopta inconscientemente cosas que aprueba. Pero cada cual debe seguir su propio camino”, escribió Klee en cierta ocasión.
No obstante, el suizo alemán no pudo sustraerse totalmente a la influencia de su colega español, como puede apreciarse en la exposición que dedica hasta el 26 de septiembre a ambos creadores el centro Paul Klee, de Berna.
Ese influjo se hizo patente sobre todo a partir de que surgiese el cubismo analítico de la mano del genio español, a quien Klee incluso dedicó en 1914 un cuadro a modo de homenaje en el que utilizó incluso el formato oval de algunas pinturas cubistas de Picasso.
La exposición, que reúne más de 180 obras de ambos artistas, procedentes de colecciones privadas y museos de Europa y Estados Unidos, comienza contraponiendo algunas pinturas líricas y melancólicas de los períodos azul y rosa de Picasso con los primeros dibujos, todos ellos abiertamente satíricos, de Klee.
Especialmente interesante resulta la confrontación a la que ha sometido la comisaria de la exposición, Christine Hofpengart, el cubismo analítico de Picasso, frente a las creaciones geométrico-abstractas del mismo período de Paul Klee.
Otro de los puntos fuertes de la original muestra lo
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