Debido al “alto número de capas” que aplicó, “los cuadros tardaron bastante tiempo en finalizarse”, según el investigador, que agregó que “cada revestimiento pudo tardar varios días en secarse”.
El efecto que provoca esta técnica es de “profundidad y continuidad”, afirmó Solé, quien añadió que “Leonardo logra que no se aprecien las pinceladas”.
Según indica el estudio de los científicos del CNRS, centrado principalmente en la técnica del “sfumato”, las manos de óleo van desde el blanco a otra capa de colores variados y otra opaca o semitransparente, dependiendo del cuadro.
El barniz le pone el punto y final al cuadro porque, según revela la técnica de rayos X, sirve para unificar las capas de pintura y hacer brillar la sonrisa de “La Gioconda”.
Los expertos han analizado, además de La Gioconda, otros seis cuadros de Da Vinci: La virgen de las Rocas, San Juan Bautista, La Anunciación, Baco, La bella Ferronière y Santa Ana, la virgen y el niño.