Ninguna otra sonrisa ha despertado tanto interés en la historia del arte. De hecho, muchos son los estudios realizados, ponencias y demasiadas especulaciones sobre el insinuante gesto de Mona Lisa, o La Gioconda como también se conoce el célebre cuadro de Leonardo da Vinci (1452 – 1519). De ahí que el reciente estudio de un grupo de científicos del Centro Nacional francés de Investigación Científica (CNRS) tan solo arroje que el misterio sigue sin ser desvelado.
Así uno de los investigadores explicaba a la agencia de noticias Efe que el misterio “no se ha resuelto técnicamente” la incógnita de la mueca su boca porque el estudio se ciñó a la parte superior del rostro, donde el artista aplicó su método del “sfumato”.
El “sfumato” de Da Vinci es una técnica que consiste en “suavizar el contorno de las figuras mediante el uso de tonos vagos y los juegos de sombras”, según el CNRS.
Aunque los investigadores no han conseguido novedades acerca de su sonrisa, sí han descubierto, por ejemplo, que la obra tiene más de 20 capas de pintura que logran “cierta profundidad a través de luces y sombras”.
Pese a que es imposible fijar el número de manos de pintura, que oscilan entre 20 y 30, el espesor de las capas alcanza las 30 micras, precisó el investigador español Armando Solé.
Los técnicos del CNRS se trasladaron hace unas semanas al Museo del Louvre para analizar La Gioconda y otras seis obras más de Leonardo a través de una nueva técnica de rayos X, “que permite conocer con mejor detalle el sfumato” de Da Vinci, explicó Solé.
El nuevo procedimiento de rayos X utilizado por los científicos se ha enfocado en puntos concretos del cuadro que, al recibir la carga electrónica, muestran los componentes que el artista usó en
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