Nadie puede negar la belleza de una estantería llena de libros. Incluso los que leen poco sienten admiración. Un buen surtido con textos de ayer y hoy. Una variedad de tópicos que provea información y secretos al lector.
Por ejemplo, historia, literatura o simplemente viajes. También están las autobiografías, las biografías autorizadas y las que no tienen autorización. Vidas muy atractivas que dejan de ser privadas. Cada una de ellas denota el caudal que le motivó a ser precisamente atractiva. ¿Qué la diferencia de otras? ¿Cómo pueden influir en la mía? Preguntas aparentemente sencillas que guardan mucho en su interior.
No creo que las computadoras desplacen a los libros. Habrán millones que terminen leyendo perennemente la pantalla plana y fría, pero muchos seguiremos acariciando la páginas de un buen libro. Seguiremos visitando las bibliotecas, aunque no con la misma frecuencia de antes; compraremos periódicos y leeremos plácidamente en la terraza en casa.
Una de las labores del comunicador es promover la lectura. Sin embargo, lo hago no porque pertenezca al gremio de los comunicadores, sino porque estoy convencida que el libro, el periódico y la revista guardan un gran tesoro que todos necesitamos.
Hasta la próxima.
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