A diferencia de otros países, donde la violencia de género va en aumento, el llamado abuso doméstico disminuye en EEUU. Una buena noticia que no recibe mayor divulgación en un mundo matizado por la prensa negativa. Disminución que es progreso, aunque aún falte mucho por hacer para alcanzar la meta cero deseada.
“La noticia salió en su momento, pero apenas tuvo divulgación”, comentaba el sociólogo y profesor de la University of Colorado Bruce Sullivan. “Desdichadamente, nos ocupamos más de las malas noticias. Pero una disminución sustancial en el abuso doméstico es motivo de celebración”, afirmaba.
Así lo reportaba el US Bureau of Justice, dependencia del Ministerio de Justicia estadounidense, el índice de abuso contra la mujer en casa disminuía un 53 por ciento respecto a 1993, mientras el indicativo contra el hombre descendía un punto más. En otras palabras, la violencia doméstica ha bajado en los últimos 17 años paulatinamente, de 9.4 víctimas a 4.3 por cada 1,000 hembras mayores de 12 años. Asimismo, la cifra de varones víctimas descendía de 1.8 a 0.8 por cada 1,000 igualmente.
De igual modo, los homicidios relacionados con el abuso doméstico disminuyeron un 43 por ciento. O sea, 4.18 a 2.38 por cada 1,000 habitantes del sexo femenino.
Entendemos por abuso doméstico todo acto ejecutado, desde el empleo de la fuerza física, hasta el acoso, la intimidación e incluso la muerte, que se produce en el seno de un hogar y que perpetra, por lo menos, a un miembro de la familia contra algún otro familiar. Abuso que no es únicamente emprendido por el hombre contra la mujer, si no, además, comprende la acción de ella contra él, aunque en mucha menor medida.
El parte informativo del US Bureau of Justice mencionaba la amplia campaña publicitaria contra la violencia, así como el mejoramiento
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