del desterrado: “Si el desterrado suple con espíritu lo que le falta de suelo, si el desterrado se resiste a la asimilación deformadora, si el desterrado acumula avaramente lo que sabe y lo que produce con el sueño de depositarlo un día a las puertas de la patria reconquistada, el desterrado puede decir que ha cumplido con su deber. Eso fue lo que hicieron estas generaciones que recoge en su libro el Dr. Ripoll”.
Otra ponencia, Carlos Ripoll y sus bromas literarias, es uno de los más interesantes trabajos compilados por Lolo. Ángel Capellán Gonzalo comenta el libro Teatro hispanoamericano, antología crítica de la que Ripoll es coautor.
Dos autores que ya no están entre nosotros, José Olivio Jiménez y Humberto Piñera Llera, enriquecen el volumen. Uno escribe sobre la Generación del 23 y el segundo acerca del ensayo en Hispanoamérica.
El más extenso trabajo del libro, y también el más académico, lo firma Estelle Irizarry. Para el cierre regresa Eduardo Lolo con Cuba en la obra de Carlos Ripoll, un hermoso texto.
Sin duda alguna Su mano franca, es la que extiende Eduardo Lolo a un gran cubano. Un libro que no es para esclarecer la visión de Ripoll sobre Martí o Cuba, sino para ponderar la labor de este gran cubano.