Muchos preguntan cómo es posible que los colombianos en Estados Unidos no se sientan ofendidos por la saturación de las narconovelas. Según el periodista y dirigente cívico Álvaro Botero esto se debe
al orgullo que hoy sienten los colombianos de haber logrado aplastar al monstruo del narcotráfico.
Nunca imaginó el actor colombiano Marlon Moreno que saltaría a la fama internacional con su papel de Pedro Pablo León Jaramillo, el protagonista “El Capo”. Tal fue su éxito, que antes de dos meses regresa a Telefutura con la serie Regreso a la guaca, atrapando de nuevo al público televidente a las 9 pm de lunes a viernes.
El primer sorprendido de la acogida de su personaje fue este caleño, que antes de lanzarse a la profesión de sus sueños fue taxista, mesero y chófer, así como mensajero, entre otros oficios que recorrió antes de aterrizar en su primer papel. Romance con el público que ha correspondido con creces en su pasión por cada papel que ha desempeñado.
Esta vez ya no es un narcotraficante. Y es que el personaje del teniente Solórzano de la nueva serie corresponde a la continuidad del que interpretó en la muy premiada película Soñar no cuesta nada, basada en la historia real de 140 de soldados del ejército colombiano que, mientras perseguían a las guerrillas en medio de una difícil vida de nómadas por la selva, descubrieron 46 millones de dólares que las FARC habían escondido bajo tierra.
La noticia dio la vuelta al mundo: los soldados se quedan con el dinero. Al llegar al pueblo más cercano empiezan a gastar sin lástima los dólares que encontraron enterrados. El despilfarro llama la atención de las autoridades y terminan en la cárcel.
Con su mezcla de contradicciones y humor, Soñar no cuesta nada es la película más taquillera que se ha hecho en la historia del cine en Colombia. Su historia empezó a plantear un personaje que a pesar de delinquir, despierta la simpatía del público.
Ahora, la serie Regreso a la guaca plantea una continuidad sobre lo que ocurriría si los soldados salieran
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