Hay días cuando la cabeza anda llena de ideas, pero éstas no salen por medio de las palabras. Hoy es uno de esos días con el inconveniente agregado que llevo varios así. Haré mi mejor intento.
He vuelto a pintar con óleo y quizás en eso se encuentre parte de mi problema. Soy una persona totalmente visual. Incluso guardo casi todos mis pensamientos en forma de imágenes. Me es difícil retener la palabra, pero retengo la imagen de la palabra. Es curioso, porque me encanta la palabra y cómo procesamos el pensamiento.
Leo asiduamente y tengo libros por toda la casa. Así los guardo porque me encantan y así recuerdo lo que normalmente no recuerdo. Siempre sé dónde están porque tengo la imagen de cada uno de ellos guardada en mi mente. Tal vez si me rodeara de palabras no las olvidaría.
Pintar me permite ver el mundo de otra manera. Me cierra la boca, me abre los ojos y la mente. Voy buscando la simplificación del color y la forma. Es un ejercicio del “ver”, primero y los otros sentidos, después. Me convierto en observadora. Luego intérprete.
Lo bonito es que esta disciplina se convierte en una manera de ser y ver. Ando como un chiquillo explorando de nuevo. Sé que llegará su momento cuando todo en la mente se tranquilice y podré expresar mejor lo que pienso. Por el momento, ¡No es nada más que una explosión!
Hasta la próxima,
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