ensayo, por demás polémico, que da título al folleto, ofrece una valoración de la música cubana dentro del contexto comercial, concluyendo (algo ya bastante difundido) que la llamada salsa no es otra cosa que música cubana. El aporte de Gómez Sotolongo radica en señalar que se trató de una estrategia comercial ante el embargo de Estados Unidos a Cuba y la falta de libertad en la isla, para que los músicos pudieran exponer su talento.
Interesante el trabajo Una clave recorre el Caribe, donde después de citar ampliamente a Fernando Ortiz concluye que: “Esos palitos, que en La Habana llamaron clave, salieron al mundo con los ritmos cubanos y se mestizaron por todo el Caribe y llegaron más allá”.
Para el cierre, se ofrece una mirada biográfica a la figura legendaria de Antonio Machín, un cubano que tuvo éxitos memorables en Sevilla, España, donde hizo “fama y fortuna”, y al que define con una metáfora: “Machín, las maracas, el son montuno y el bolero”.
Un libro breve, pero por su diversidad y temas puntuales, ofrece un recorrido por la música cubana y su influencia en distintas partes del mundo. Desde el universal Lecuona, al que cataloga como “un artista imprescindible en la historia de la música cubana”, hasta la popularidad de los ritmos nacionales en el mundo entero.