El llamado cambio climático tiene a unos hablando, pero a otros trabajando para bien. Sea cual fuera el resultado final, tener otro tipo de agua no viene mal. Específicamente agua seca. Una sustancia en forma de polvo que fue patentada en 1968, pero ahora sacan a la luz otra vez dada la utilidad que pudiera tener.
Los químicos que estudian sus posibles usos creen que podría ser la solución para absorber y almacenar el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera. También es prometedora para iniciar de forma más eficiente las reacciones químicas utilizadas en la producción de centenares de productos de uso cotidiano y para transportar sustancias peligrosas, han explicado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Química en Boston.
Cada partícula de agua seca contiene una gota de agua rodeada de nanopartículas hidrofóbicas de sílice (el óxido de silicio presente en la arena de la playa). Este recubrimiento impide que se recombinen las gotas para volver a ser un líquido. El resultado es un fino polvo que puede absorber gases que se combinan químicamente con el agua para fomar hidratos.
Aunque el agua seca fue creada hace más de 40 años y ensayada en cosméticos, entre otras cosas, no fue hasta 2006 que se inició un estudio más profundo por parte de estudiosos en Reino Unido, informa la institución estadounidense.
Una de las pruebas más recientemente experimentadas, con éxito, es para el almacenamiento de gases, en la Universidad de Liverpool bajo la dirección de Andrew Cooper. Un litro de gas metano se puede almacenar en unos seis gramos de polvo, a una temperatura no muy baja. Los investigadores piensan también en su utilidad para explotar depósitos de gas metano que estén dispersos o en forma de hidratos en el fondo del mar,
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