El profesor Raúl Eduardo Chao con Poetas y memorias de Cuba (Ediciones Universal, 2010), ofrece “un recorrido histórico de 500 años de poesía cubana y el entorno en que vivieron los poetas”, como resalta la contratapa del volumen de 458 páginas. El libro está rigurosamente cuidado en cuanto a la tipografía empleada: “Palatino Linotype, uno de los clásicos caracteres inspirados en los diseños de Giambattista Palatino”, aunque, por desgracia, se aprecian graves deficiencia en cuanto a erratas y otros detalles de edición.
El libro parece ser en principio una antología de la poesía cubana, desde las famosas octavas del fraile Gregorio de Escobedo, en 1598, hasta nuestros días (la cronología histórica que ofrece, bajo el inexacto título de Cronología de la poesía cubana, llega hasta el 2009), no incluye apenas autores de los ochenta, noventa y del presente, dejando un amplio diapasón en cuanto a la selección propiamente dicha.
Si algo ayuda a explicar por qué Chao incluye en su particular selección en la categoría de poetas, a escritores como Guillermo Cabrera Infante y Carlos Victoria, que nunca publicaron libros de poesía, mientras sólo menciona de pasada a otros con una extensa obra en el género, como Manuel Díaz Martínez y Rita Geada, o excluye a pilares de la poesía en el exilio como Esteban Luis Cárdenas y Eddy Campa, es cuando nos dice: “el plan del libro ha sido [...] reportar los poemas históricamente significativos que reiteradamente nos han gustado a mí y a mi esposa Olga...”. El gusto es gusto y no conlleva, necesariamente, otro rigor que no sea el de la estética personal. Lo exagerado está en el pomposo título, que llama a confusión.
En el libro en sí, Chao brinda un bosquejo histórico en torno a los escritores que integran su selección. Eso
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