Los hispanohablantes deberán olvidarse de escribir con mayúscula inicial las fórmulas de tratamiento y los sustantivos que designan títulos y cargos, y poner sencillamente "majestad", "el rey" o "el papa", pero la conservarán en personajes de ficción como "Caperucita Roja" o "la Ratita Presumida".
Estos son algunos de los usos que se prescriben con claridad en el amplio capítulo, de casi ochenta páginas, dedicado a las minúsculas y mayúsculas en la nueva edición de la Ortografía, presentada hoy y en el que se insiste en qué casos se debe prescindir de la mayúscula debido al mal uso generalizado.
Esta obra, publicada por Espasa en España y en Hispanoamérica, no se olvida de las nuevas tecnologías y se muestra consciente de que "la rapidez y la economía suelen ser factores determinantes" en los correos electrónicos, foros, chats, y mensajes de móvil. En todos ellos es frecuente la "ortografía relajada".
Por eso, se considera admisible que se prescinda de las mayúsculas en los mensajes de móvil y en los chats, "donde la rapidez prima sobre la pulcritud", pero no en las comunicaciones electrónicas, en las que se deben "aplicar con rigor las normas ortográficas".
Las Academias de la Lengua, verdaderas autoras de la Ortografía, reconocen en el libro que en el uso de las minúsculas y mayúsculas influyen diversos factores, entre ellos "el peso de la tradición", "la intención de quien escribe" o "el tipo de texto".
Sin embargo, hacen especial hincapié en que las fórmulas de tratamiento hay que escribirlas con minúscula, aunque en el pasado se hiciera lo contrario "por motivos de respeto, práctica que aún pervive en documentos oficiales y textos administrativos", se afirma en la nueva edición de la Ortografía.
Así, hay que evitar la mayúscula inicial en "don", "doña", "fray", "santo", "excelencia",
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