Muchos pintores tuvieron la oportunidad de estudiar con grandes de su época, pero pocos lograron asimilar el caudal que se les presentaba. El pintor cubano Jorge Camacho (1934-2011) tuvo esa aseveración por dicha cuando compartió con el maestro del surrealismo André Bretón.
Nacido el 5 de enero de 1934 en La Habana, Camacho llegó a París en 1959 y en los últimos años vivía entre esta ciudad y Sevilla (España), donde junto a su esposa Margarita iba en busca del sol. Falleció en la capital francesa a los 77 años de edad tras una larga enfermedad, informó a la agencia de prensa Efe su viuda.
El artista, "que no dejó de pintar hasta que la enfermedad se lo impidió", murió en la mañana del miércoles 30 de marzo en un centro hospitalario.
Su última exposición tuvo lugar en el Museo del Agua en Lisboa en junio pasado.
Las obras de Camacho son mostradas en importantes museos del mundo, ya que su obra logró una gran repercusión internacional.
Su trabajo está influido por artistas como Tamayo, Miró, Bacon, Tanguy o Wifredo Lam, que fue determinante en su juventud.
En los años 1950 comenzó a interesarse por el surrealismo pero no fue hasta su instalación en París a finales de esa década y su encuentro con André Breton cuando se integró oficialmente en el grupo.
Breton escribió el prefacio de una exposición suya que tuvo lugar en París en 1961.
Además de su obra pictórica, Camacho fue una figura importante para la divulgación de la literatura de Reinaldo Arenas, al rescatar de la censura castrista algunos de sus textos.
Arenas y Camacho redactaron en 1988 una carta en la que un grupo de intelectuales le pedía al dictador cubano Fidel Castro la celebración
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