La pugna de "las dos Españas", exacerbada a finales del siglo XIX con la pérdida de las últimas colonias, quedó plasmada en el duelo pictórico de una generación que se decantó entre el colorido y la luz representada por Sorolla y la tenebrosa oscuridad de Zuloaga, como ahora se puede ver en París.
Esa contraposición y el grupo de pintores que la protagonizó, eclipsados por la enorme atención que tradicionalmente se presta al genio de Goya y Picasso, son ahora objeto de la exposición "La España entre dos siglos: de Zuloaga a Picasso, 1890-1920", que hoy se presentó en el Museo de la Orangerie de la capital francesa.
"Conocemos bien a los artistas que preceden a esta generación y también a los que les suceden, pero entre esos dos períodos se ignora prácticamente todo lo que ocurrió" en el terreno pictórico español, afirma a Efe la directora del museo, Marie-Paule Vial, una de las comisarias de la muestra.
Rescatar ese siglo del olvido es la intención de la muestra que pone de manifiesto que esa generación sirvió de puente entre la revolución pictórica que supuso Goya y la vanguardia que abanderó Picasso.
La Orangerie muestra hasta el 9 de enero, por un lado, "la España negra" que llevaron al lienzo Ignacio Zuloaga, José Gutiérrez Solana o Santiago Rusiñol, y caracterizada por la crudeza de los temas sociales y políticos.
Enfrente aparece el valenciano Joaquín Sorolla, quien recorrió la "España blanca" del trabajo y del ocio con una paleta rebosante de color.
Además de esos pintores, la exposición incluye obras de Darío de Regollos, Juan de Echevarría e Ignacio Pinazo, o de los catalanes Hermenegildo Anglada Camarasa, Isidre Nonell, Nicolás Raurich o Ramón Casas.