Puede haber, de hecho hay, puntos de vista opuestos sobre la posición política de Raquel Revuelta y su afinidad con el castrismo, pero en lo que sí todos están de acuerdo, es en definirla como una de las grandes actrices cubanas de todos los tiempos. Su trayectoria en el teatro, el cine y la televisión, la sitúan dueña de una verdadera maestría que influyó en sus contemporáneos.
Como un homenaje a la amistad y la admiración, el escritor Juan Cueto-Roig ha realizado un cuidadoso trabajo sobre su trayectoria escénica. Bajo el título de Raquel Revuelta: a la memoria de una gran actriz (Miami, 2011), el libro, exquisitamente editado, realiza un recorrido por los momentos más memorables en la vida de la actriz. El autor apunta: “La primera vez que la vi actuar en una obra teatral en la televisión, me di cuenta de que había presenciado un acontecimiento artístico insuperable”. En el libro se recopila el legado artístico de la diva y las expresiones de elogio de la crítica y admiradores que provocaban sus presentaciones, todo ello ilustrado con fotos y textos del propio Cueto-Roig y de otros autores.
En un breve prefacio, el autor señala que su “principal objetivo fue rescatar para la posteridad sus actuaciones televisivas de los años 50, cuyos kinescopios, por negligencias de los funcionarios del ICRT, fueron borrados; y al mismo tiempo, preservar en forma ordenada y duradera los artículos, fotos, entrevistas y recortes de prensa que se incluyen, antes de que el tiempo los destruya”. Desde luego que cumple cabalmente con su objetivo. El libro es un sólido documento centrado en los valores artísticos de Raquel Revuelta. “Años más tarde”, recuerda Cueto-Roig “cuando la conocí personalmente, descubrí a la mujer inteligente, sencilla, más bien tímida, siempre amable y encantadora”;
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