En ocasiones es bueno poder leer en conjunto, en un solo libro, la producción poética de un autor, porque brinda un amplio escenario, donde es posible percibir mejor el marco expresivo que rige el trabajo del escritor. Esa sensación de fluida comunicación la he experimentado al leer El mundo aproximado (Aduana Vieja, 2011), volumen que reúne la poesía de Orlando Fondevila (La Habana, 1942).
En el prólogo el poeta Raúl Rivero apunta que: “Los poemas de El mundo aproximado tienen, a mi modo de ver, nuevas claves de comunicación y armonía”. El libro abre con dos poemas complementarios, Patria, que concluye con esperanzadoras palabras, “Tú y yo/ Yo y nosotros y tú/ Nos vamos a encontrar”. El otro poema, Exilio, es algo así como la contraparte: “Heme aquí/ con esta estilizada presencia de no estar”. Pero ambos poemas convergen en la realidad del exiliado, que ha perdido la patria y ha hallado, con cierta espera, el sosiego y la libertad en el destierro. En el poema Amor a España se lee: “Te declaro mi amor, España mía,/ y siendo cubano yo te digo/ a mitad de serranías y palmares/ que me acompañas en mi tozuda soledad/ y te acompaño por todos los caminos”.
En El mundo aproximado Fondevila conforma una antología personal (lleva por subtítulo Poesía reunida) que describe las distintas etapas emocionales que el autor ha tenido que sortear, las inquietudes que han permeado su obra, el entusiasmo por lo esperanzador y el doloroso tránsito por el exilio. En el poema Nuevos salmos, escrito en XII partes, expresa: “Hermano, descubre el trillo/ único, humano y divino/ que llevará en agua y aire/ las flores de tu destino”.
Este otro poema se mueven entre duras reflexiones: “Nacer y morir son los
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