Con el categórico subtítulo de “sacrificio, aporías y perdón en las letras cubanas”, el libro Libertad en cadenas (Peter Lang, 2010) de la profesora cubana Aída Beaupied se adentra en uno de los temas más acuciantes en la literatura (y en la vida) de los cubanos: la libertad. Se trata de un libro complejo y difícil, donde la profesora de Chestnut Hill College, en Filadelfia, ofrece lo que ella denomina “especulaciones sobre cuánto, cómo y por qué tantos discursos cubanos afirman y niegan a la vez, o cuando menos posponen para un futuro incierto, la capacidad humana de ser libre”; añadiendo a continuación: “he querido creer que, aunque sea un pesadilla esto de existir presos en la cárcel de pensamientos y lenguaje que nos coarta a la hora de ser todo lo libre que queramos, hay mucho de bueno en imaginar que somos, aquí y ahora, tan libres como creamos”.
Respaldado por abundante citas que ayudan a sustentar tesis, teorías y análisis, la Dra. Beaupied, ofrece una panorámica de la realidad cubana a través de visitaciones de carácter literario, patriótico y social, tanto al siglo XIX, con referencias a Martí, Casal, La Avellaneda y otras figuras cimeras cubanas, hasta los más que simbólicos, casi contemporáneos del siglo XX, Lezama Lima y Virgilio Piñera, sustentando también valoraciones a partir de un acercamiento a la obra de Pedro Juan Gutiérrez, y hasta el cine de Tomás Gutiérrez Alea.
Aunque la autora aclara que “no es mi propósito discutir cuáles son las razones ideológicas (socio-políticas) o pragmáticas (económicas, legislativas) por las que en Cuba los proyectos modernos, cuya máxima aspiración es la libertad, han encontrado tantos obstáculos”, es evidente que tales trabas las ocasiona la más cruel tiranía que ha conocido este hemisferio, que ejerce control sobre el cubano, obstaculizando
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