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Hay una unidad en los trabajos que se complementan entre sí. Cada autor aporta detalles, que otro redondea, confirmándolo el siguiente narrador. En su conjunto Juanín, ¡presente! traza una especie de biografía comentada sobre el militante anticastrista, contada por quienes estuvieron a su lado en distintos momentos de su agitada y breve vida.
Nelson Amaro lo describe como “un líder natural”; el sacerdote Ernesto Fernández-Travieso afirma que “la figura de Juanín sigue estando presente en mi vida y mi trabajo”; Carlos García Soler evoca los años de estudiante en Baldor: “lo recordamos por sus buenas notas y su disciplina y respeto”; la compiladora de los testimonios, Cecilia la Villa de Fernández Travieso apunta: “Te veo en misa en San Antonio, arrodillado, con devoción después de la comunión”; Alberto Müller confiesa que “algo de mí se fue con la muerte de Juanín”; Pedro Roig lo define como “un lucero de la patria” y Juan Manuel Salvat en otro sentido testimonio escribe: “Aquella noche en Pinar del Río cuando las balas mataban tu cuerpo comenzaba tu vida plena en Jesús”.
Juan Pereira Varela “Juanín” o Miguel Ángel en el clandestinaje, estuvo a la altura de su convulso tiempo. Murió mientras comandaba una frustrada operación de infiltración, en la que regresaban a la isla Juan Manuel Salvat y Julio Hernández Rojo.
La batalla por el futuro de Cuba todavía no ha terminado. Muchos, como Juanín murieron, otros pasaron largas temporadas en las cárceles castristas y en su momento tomaron el camino del exilio. La memoria de luchadores como Juanín, sigue siendo inspiradora.